Astral Fest o del post-rock en Ucrania

El post-rock, post-hardcore y la música experimental en general no gozan de especial reconocimiento en los países ex-soviéticos. De ahí que cada evento que favorezca el encuentro entre bandas y público aficionado cuente. El pasado 5 de septiembre tuvo lugar en Kiev el Astral4, un festival destinado a la difusión de estos géneros con la presencia de la formación nacional nousinthis, Toundra (España), Blueneck (Reino Unido) y pg. lost (Suecia).

Aún no mucha gente en Ucrania, ni siquiera en la capital, es seguidora de ciertos géneros musicales. Así, la cuarta edición del International Festival of Atmospheric Instrumental Music (Astral Fest), promovido en Kiev por la revista cultural ucraniana AZH Promo (de la mano de Margaryta Kulichova y Taras Khimchak) y dirigido por la organización rusa Flowers Blossom In The Space, se presentaba prometedora. El pasado jueves tuvo lugar una cita importante en el club Bingo de Kiev para los/las seguidores/as del space rock, el ambient y el post-metal.

Sucede en estas ciudades que, a ojos de una observadora externa, los elementos no siempre casan. De camino a un festival de música en pleno 2013, desde la misma salida del metro Sviatoshyn se puede ver un imponente edificio con la insignia comunista “CCCP” junto a un tractor en miniatura, símbolos de otros tiempos que, aunque ya oxidados, siguen presentes. Hacia las siete de la tarde, empezaban a congregarse a las puertas del club Bingo personas venidas de todas las partes del país. Los grupos de música, llegados pocas horas antes, preparaban su merchandising para venderlo a las puertas de la sala.

El primer concierto, del grupo ucraniano nousinthis (con la presencia de una tecladista como única mujer en todo el cartel), se desarrolló sin excesivo júbilo por parte del público y con parte de la estancia aún vacía. Una audiencia, de hecho, demasiado tranquila para el volumen con el que las notas salían de amplis y sintetizadores. No sería hasta la actuación de los españoles Toundra cuando empezaría a cambiar la dinámica.

Los primeros loops de Ara Caeli, que empieza más calma y menos inquietante de lo que acaba, como tantos de sus temas, arrancan el progresivo viaje. Respetando el orden de su tercer disco, de homónimo nombre –III-, seguirían con Cielo Negro, donde una canción/tormenta (hay que decir que un recurso algo manido) que acaba se funde en la siguiente que empieza, la lluvia es un fade out/in de ambos temas y se intercalan truenos con la efectívisima batería de Alejandro Pérez. El cielo siguió ennegreciéndose con unas cuerdas cada vez más metaleras de Esteban Girón, Alberto Tocados y el nuevo componente del grupo, David López, que responde al alias de Macón. Después, se saltarían el maravilloso Réquiem del disco para llegar directamente a Marte, mientras la audiencia atendía entusiasmada al contraste entre unas estructuras métricas simples y experimentaciones sonoras más elaboradas que parecen envolver tridimensionalmente al espectador/a.

Si se apunta siempre a grupos como If These Trees Could Talk y Drive Like Jehu cuando se habla de la madurez del post-rock en sus vertientes punk y hardcore, Toundra no debe  faltar entre los mejores autores actuales de nuestro país. Los temas del segundo disco MagrebZanzíbar, y el único del primero, Medusa, transcurrieron con la limpieza de sonido y la fuerza que caracterizan a la banda en directo. Las últimas Bizancio y Espiritia dejaron con ganas de más.

Aunque la afluencia fue algo menor que en anteriores ediciones del Astral Fest, la velada cumplió las expectativas con un equilibrado cartel. Nousinthis puso las notas más melancólicas, añadiendo voces al instrumentalismo reinante, muy a lo Sigur Ros, Blueneck sorprendió con la presentación de una nueva canción y un estilo pulido, y la banda sueca pg. lost deleitó con su  precisión algo oscura.

Una gran mayoría de asistentes -incluyendo los/as jóvenes que salían a pedirles fotografías e invitarles a cerveza entre actos- coincidió en que la actuación de Toundra fue la más destacada, con unas creaciones sonoras que consiguen la combinación perfecta entre ojos cerrados y bocas abiertas. Mientras, el festival Astral se consolida en Ucrania año tras año para dar espacio a otras músicas en el Este europeo.

Leave a Reply

%d bloggers like this: