Uživaj, Eslovenia. La crisis olvidada

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Un pequeño país alpino del que apenas sabemos, miembro de la Unión Europea, sufre desde 2009 una recesión intermitente, ante la que el gobierno conservador de turno contestó con otro duro paquete de austeridad. La movilización ciudadana, espoleada por los casos de corrupción, ha dado resultados: el Ejecutivo ha caído víctima de una moción de censura. Mientras tanto, sus jóvenes se afanan por buscar un futuro.

Creo que los políticos pasan demasiado tiempo discutiendo y resolviendo problemas entre ellos, en vez de resolver los problemas comunes”. “Ahora mismo es difícil encontrar cualquier tipo de trabajo aquí. Algunas de mis amistades acabaron la universidad hace años y siguen desempleadas”. “Nuestro gobierno nos está impidiendo a los jóvenes construir una vida propia, bajando aún más los salarios y retirando otras ayudas”. Estos testimonios bien podrían pertenecer a jóvenes españoles, griegos, irlandeses. Pero no es ninguno de estos países el que nos ocupa. Mucho más pequeño que cualquiera que los anteriores, con una extensión aproximada de 20.000 metros cuadrados y menos de la mitad de población que Irlanda –poco superior a los dos millones de personas-, la República de Eslovenia sufre sus propios vaivenes debidos a la crisis actual de los cuales, a excepción de a un nivel económico, apenas se habla en el resto de la Unión Europea.

Las últimas noticias que relacionamos con Eslovenia tal vez se remontan a su disolución de Yugoslavia en el año 1991, después de que en diciembre de 1990 el Gobierno de Liubliana convocara un referéndum que aclamó la disgregación. Sería precisamente la separación de Eslovenia y Croacia de entre las seis repúblicas regionales y dos provincias autónomas que conformaban la llamada República Federal de Yugoslavia la que detonaría en última instancia el conflicto en los Balcanes.

Al contario del resto de la región, en el primer país el conflicto duró apenas dos semanas. En esta ‘guerra de los diez días’, Belgrado envió a 20.000 soldados contra la minúscula república alpina y, por ese mismo tiempo, las televisiones difundieron imágenes en las que aviones yugoslavos atacaban camiones erigidos como barricadas. Hubo muy pocas bajas eslovenas antes de que las tropas del general Kadijevic desistieran de recuperar el país.

La generación eslovena que hoy se encuentra cercana a la treintena recuerda la preparación ‘voluntaria’ para una posible guerra con sus vecinos balcánicos, a pesar de su corta edad en aquel momento. Miha Janež, joven nacido en Liubliana, tenía solo cinco años cuando él y su familia, corrían a esconderse en el sótano bajo el sonido de los aviones y las sirenas en el pequeño pueblo de Koblarji, al sur del país. Y cómo en otra ocasión su padre les llevó a esconder a una cabaña en el bosque cuando disparó la alarma. Tres años mayor que él, Klemenc Serbec relata la breve capacitación que recibieron grupos de infantes para el eventual desastre. Sus tareas comprendían aprender a orientarse en los bosques, recoger leña, ayudar con el porte y colocación de suministros médicos, etc. Hasta ahí los recuerdos. Es representativo de que la guerra pasó aquí todo lo desapercibida que puede pasar una guerra.

El fin del breve combate llegaría de la mano de los pactos de Brioni, a través de los cuales Eslovenia (junto a Croacia) aceptaba posponer por 90 días la entrada en vigor de su declaración de independencia mientras el gobierno federal ordenaba a las tropas abandonar el territorio de forma escalonada.

Ya por entonces, esta nueva nación contaba con el PIB per cápita más elevado de entre las exrepúblicas yugoslavas. En un breve lapso de tiempo, Eslovenia fue consolidando la integración europea sin perder su vínculo con los Balcanes. Dos años después de su independencia, se adhirió al Consejo de Europa y en 2004 pasaría a formar parte tanto de la Unión Europea como del área de Schengen. Hoy día, aunque mantiene el nivel de renta más elevado del centro y el este europeos de la UE, Eslovenia se ha visto afectada de forma pronunciada por la crisis financiera y económica, reflejada en una caída del 7,8% del PIB en 2009. En 2010 y 2011 la economía eslovena creció en el 1,2% y el 0,6% respectivamente.

Eslovenia pertenecería al segundo de tres grupos de Estados miembros de la UE respecto a salarios mínimos, junto con Portugal, Malta, España y Grecia. Según datos de Eurostat de julio de 2011, el salario mínimo de Eslovenia es de 748 euros mensuales, idéntico al de España, si bien en paridades de poder adquisitivo (es decir, teniendo en cuenta las diferencias en los niveles de precios) Eslovenia se sitúa dos puestos por encima, ya que allí la calidad de vida es mejor con los mismos ingresos. La joven eslovena Andreja Kopač, técnica de economía, ingresa unos 600 euros mensuales por su trabajo a tiempo completo en una librería y se lamenta de que el exiguo salario apenas cubre los gastos de manutención y transporte. Vive con sus padres y su marido desempleado en la casa familiar.

En circunstancias similares, Maksimiljan Vovk se declara desempleado “pero como estudiante hago todo tipo de trabajos, en la actualidad ayudo en un centro de prescolar”. Comparte apartamento en la ciudad universitaria de Liubliana con dos amigos: “Puedo permitírmelo puesto que, gracias a ayuda estatal que aún no ha retirado el gobierno, el alquiler de una habitación en este tipo de residencias de estudiantes, es de 50 euros al mes”. Aunque, como prosigue Vovk: “Hoy día es casi imposible independizarse joven si no tienes un trabajo como sucede a la mayoría, así que se suele vivir con las familias”.

Así las cosas, los comicios del pasado diciembre se desenvolvieron en medio de protestas ciudadanas, y dieron una rotunda victoria al socialdemócrata Borut Pahor, con un 67% de los votos, quien defendía la necesidad de un equilibrio entre las reformas y los derechos sociales. Pero la presidencia eslovena es un cargo con prerrogativas de carácter sustancialmente representativo, por lo que es el primer ministro conservador Janez Janša, del Partido Democrático de Eslovenia (SDS) fue quien acabó dirigiendo el país de facto, desde febrero de 2012, a través de una coalición de centro-derecha que, en su origen, englobaba cinco formaciones políticas.

Se esperaba que Pahor, “con su querencia por el diálogo y el consenso, se valiera de este alto cargo de tipo ceremonial para reducir las crecientes tensiones políticas y sociales en Eslovenia, que sigue sin ver la luz al final del túnel tras casi cuatro años de recesión intermitente (y en su fase más aguda ahora mismo) y que coquetea peligrosamente con el rescate crediticio”, asegura el Barcelona Centre for International Affairs. Sin embargo, ya en los primeros meses de su mandato, el Ejecutivo llevó a cabo una serie de medidas de austeridad al gusto europeo de los últimos años, así como se anunciaron reformas del sistema de pensiones y de la legislación laboral.

En unas declaraciones casi sarcásticas, dados los casos de corrupción de los que sería acusado, Janša dijo poco antes de que se celebraran las elecciones de hace escasos tres meses: “Eslovenia está empapada en gasolina. Basta una cerilla para prender un incendio”. Tras semanas de movilizaciones, la prensa internacional se hacía eco de los disturbios en varios puntos del país, que El País llegó a calificar como “los peores desórdenes desde la disolución de Yugoslavia”. A pesar de que hubo en torno a una quincena de personas heridas y detenidas, la realidad es que las manifestaciones contra los recortes y la corrupción fueron en su mayor parte pacíficas. Maksimiljan Vovk y Valentina Mozetič, de 24 años y 26 años respectivamente, fueron testigos de cómo las protestas en la capital se desenvolvieron con tranquilidad, “con gente joven y mayor reunidas para intentar cambiar lo mismo”.

El 25 de febrero de este año, el ministro de Economía Radovan Zerjav del Partido Popular Esloveno (SLS) anunció la salida de la coalición de gobierno de Janša. Perdía así una tercera alianza debido a las acusaciones de corrupción. Tras meses en que el debate sobre un posible rescate internacional a Eslovenia ha estado sobre la mesa, una última participación electoral que ha alcanzado mínimos históricos (apenas un 42%) y la oleada de movilizaciones, el primero ministro seguía negándose a dimitir aun cuando había sido ya acusado en enero por una comisión anticorrupción estatal.

Tras estos acontecimientos, el Parlamento esloveno ha aprobado recientemente una moción de censura contra el ya ex primer ministro Janez Janša, y encargado la formación de un nuevo Gabinete a la política de centroizquierda Alenka Bratusek quien, de lograr dicho acuerdo, se convertiría en la primera mujer que asume la jefatura de Gobierno en Eslovenia. La posibilidad de un fracaso en las negociaciones podría llevar a convocar elecciones anticipadas por segunda vez en poco más de un año, y el eventual vacío de poder podría provocar aún mayor inestabilidad en la situación financiera y social del país.

Mientras, una mezcla entre la crispación y la resignación aumentan entre las generaciones jóvenes y no tan jóvenes eslovenas. Las primeras, como atestigua la treintañera Mitja Šerbec, profesora en Kočevje, ciudad al sureste del país, miran con incertidumbre el futuro: “No podemos hacer planes, parece que estaremos viviendo para siempre con nuestras familias, aunque tengamos ya una propia. Pronto no importará si contamos con estudios superiores o no, ya que el gobierno continúa disminuyendo los salarios y mi paga será igual a la de gente no cualificada”. Es el caso de todas las personas entrevistadas para este reportaje, como Miha Janež, que trabaja como técnico de imprenta a tiempo completo y acaba de establecer una productora de fotografía y vídeo y cohabita con su madre.

La situación eslovena es paralela a la que podemos estar viviendo en otros países de la Unión Europea, una Unión que antes o después habrá de emprender otro camino de reformas distinto al de hasta ahora si quiere superar los escollos actuales. A pesar de todo, estos jóvenes no paran de repetir la expresión eslovena ‘uživaj’, que se podría traducir como ‘tómatelo con calma, disfruta’ y contiene el poso balcánico de la aceptación e inspiración necesarias para seguir adelante. Uživaj, Slovenija, de otras peores has salido.

Artículo publicado en el número 6 de Revista Números Rojos en abril/julio de 2013 (ver páginas 113-114).  Fotografías de Miha Janež.

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