Son migrantes

Viajamos por placer. Viajamos por aspiraciones. En algunas partes del mundo, algunas personas.

Imaginémonos tener que recorrer miles de kilómetros a pie, por tierra, por mar, con nuestra familia a hombros, o a rastras, o golpe de insolación.

Caminar y caminar por imposición. El recorrido ya no es un viaje, una aventura que contar, sino un periplo en el que caben mil historias y aún más incertidumbres.

“Mother Merkel”, se oye de boca de personas procedentes de Siria, Afganistán o Iraq. El mito que se ha creado mira hacia el norte: Suecia, Alemania. “En Hungría no nos tratan bien”.

Dalal, Mahmood, Basel, Marian, Lamis.

Aleppo, Damasco, Maku.

¿Por qué ahora?

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